Productos de alta calidad para la nutrición y protección de los cultivos

Hacia un mercado europeo de biocontrol más competitivo

Imagen extraída del documento blanco

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El pasado 23 de octubre de 2018, en la Reunión Anual de la Industria de Biocontrol (ABIM), la Asociación Internacional de Fabricantes de Biocontrol (IBMA) presentó el Documento blanco de la IBMA: Un nuevo marco regulatorio de la UE para agentes de bioprotección, como una propuesta para mejorar la regulación en la Unión Europea de productos y técnicas de control biológico de plagas y enfermedades de plantas.

El objetivo de este documento es persuadir a las autoridades de la UE para que desarrollen un nuevo marco legislativo más apropiado, con disposiciones simplificadas y con un organismo regulador centralizado dedicado a la evaluación de productos de bioprotección exclusivamente, que debería estar operativo para 2021.

Las tecnologías de bioprotección, o herramientas biológicas de protección de plantas para el manejo de plagas, malezas y enfermedades, son de origen natural o idénticas a las que se encuentran en la naturaleza cuando se sintetizan, de bajo impacto para la salud humana y el medio ambiente. Aunque a menudo se usa el término biopesticida, la IBMA aboga por usar el término agentes de bioprotección, ya que el sufijo -cida a menudo no describe los verdaderos mecanismos de estas sustancias, puesto que no matan directamente, más bien protegen a la planta.

Puesta en contexto

Los mecanismos actuales para la aprobación de tecnologías de bioprotección han evolucionado a partir de regulaciones para pesticidas químicos convencionales, y este enfoque no funciona bien en Europa, a pesar de la orientación para su uso sujeta al Reg. (EC) 1107/2009 para estas tecnologías, pues sus procesos de regulación siguen siendo son largos y costosos. Los procedimientos actuales siguen siendo improductivos y obstaculizan el éxito del Uso Sostenible de Plaguicidas (SUD, Dir. 128/2009 / EC) para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que apoya un entorno saludable y productivo, así como disminuir el impacto de la intensificación agrícola.

Para la IBMA y sus miembros, por la naturaleza y particularidades de las tecnologías de bioprotección, el trato ha de ser distinto al de los pesticidas químicos. En el documento se explica cómo otros países como EEUU nos llevan una ventaja competitiva en este sentido desde hace muchos años. La EPA cuenta con un procedimiento y organismo regulador exclusivo para este tipo los productos desde 1994, y tiene un historial de aprobaciones de nuevos productos a través de una revisión rigurosa y sólida en un año desde su presentación, siguiendo un enfoque escalonado con evaluadores dedicados exclusivamente a este tipo de productos. Hasta la fecha, EEUU tiene aproximadamente cuatro veces más productos de biocontrol o bioprotectores disponibles en el mercado que la UE. Además, la FAO está recomendando enfoques regulatorios similares que ya están adoptando otros países como Australia, Brasil, Canadá y China, siendo promovidos también por la OCDE.

Por tanto, los agricultores y las empresas europeas dedicadas a desarrollar insumos agrícolas para protección vegetal de bajo impacto ambiental nos estamos retrasando por no tener un sistema regulador más eficaz y concreto para este tipo de productos, ya de por sí considerados de bajo riesgo y con múltiples ventajas que responden a una necesidad emergente y global.

¿Qué marca la diferencia entre los productos de bioprotección y los pesticidas químicos convencionales?

Los bioprotectores son de origen natural, producidos a partir de recursos renovables y apoyan enfoques holísticos basados en agroecosistemas para cultivar alimentos con un impacto insignificante para el medio ambiente. Ejemplos de agentes de bioprotección son microorganismos, semioquímicos, extractos de plantas (ingredientes botánicos) o sustancias naturales. Es decir, productos y subproductos ya presentes en la naturaleza, pertenecientes a especies cuya actividad bioprotectora ya cuenta con referencias bibliográficas científicas que avalan su eficacia y su inocuidad para el medio ambiente y la salud, producidos a escala pequeña. Además, son herramientas históricamente utilizadas por generaciones de agricultores con una larga historia de uso seguro.

El siguiente paso es poner a disposición estos bioprotectores  para el mercado global, y de eso se han de encargar las empresas fabricantes de productos de biocontrol para producirlos a escala industrial y ponerlos a disposición del mercado agrícola global. Este paso es muy difícil si se trata a los ingredientes activos como químicos de síntesis nuevos sobre los que no se dispone de información, considerándolos per se de riesgo y teniendo que demostrar mediante procedimientos largos y caros lo contrario, sin contacto apenas entre el organismo regulador y el fabricante que entrega los dosieres para su aprobación.

Ventajas de las nuevas soluciones reguladoras para bioprotectores.

Encontrar nuevas soluciones reguladoras para los bioprotectores reduciría los costes desproporcionados, en comparación con los riesgos que representan estas tecnologías; permitiría evaluar el riesgo específicamente vinculado a este tipo de productos y reduciría los recursos requeridos, abordando adecuadamente los riesgos potenciales y proporcionando períodos de evaluación más cortos. El resultado sería una mayor oferta de productos de bioprotección, puestos rápidamente en el mercado, reemplazando los productos que se consideran de mayor impacto.

Facilitar el suministro de tecnologías de bioprotección bajo el marco que sugiere la IBMA en su documento blanco también proporcionaría beneficios sociales y competitivos. Para empezar, la oferta de alimentos seguros sin residuos, con un impacto mínimo en el medio ambiente de conformidad con la Directiva 128/2009 / EC de SUD. También apoyaría los objetivos sostenibles de protección fitosanitaria del Consejo de la UE y promovería sistemas renovables dentro de la economía circular, se contribuiría a crear una economía basada en los productos biológicos con oportunidades comerciales y de negocios tanto para PyMEs como para agricultores de la UE, para que sean competitivos en el mercado global.

El documento blanco de la IBMA también establece que el modelo propuesto sería aplicable a los agentes de bioprotección, así como a otras categorías de productos para uso y liberación en el medio ambiente (por ejemplo, biocidas, bioestimulantes e insumos orgánicos).

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